Crónica Sexto Aniversario OCC

6to Aniversario occ
6to Aniversario occ

Estamos seguros de que cualquier idea que haya llegado tan lejos como este colectivo, tendrá detrás de sí cantidades de tropiezos que hoy ayudan a delimitar el camino a seguir con más claridad. Mirar los errores pasados desde la distancia, cuando ya no nos asedia la inmediatez para darlo todo de nosotros, otorga inmensa sabiduría a quien tiene la paciencia de dedicarle una sentada de reflexión. A continuación les compartimos una crónica del Sexto Aniversario OCC contada bajo los ojos de Sebastián Iral Escobar, fundador principal y DJ de Oriente’s Crowd Community.

“El Aniversario OCC se ha convertido tradicionalmente en la fiesta por la que más nos quebramos la cabeza. No importa cuánto succione nuestra alma o cuánto haya que sacrificar, todo debe rotar al rededor de lograr que en dicha fecha cada ramificación de árbol del Oriente traspase y explaye por los inmensos bosques cada beat que marquen las consolas, como si de sangre corriendo por las venas se tratara.

El trono para esta ocasión estaba reservado para nuestro ya íntimo barbudo italiano. Raffaele Attanasio había salido anteriormente de dos presentaciones como un total gladiador cuando nuestro colectivo tuvo la oportunidad de organizar dos de sus globalmente aclamados LIVES en nuestra región, y para el sexto año de existencia de esta comunidad lo veríamos por primera ocasión haciendo de las suyas con CDJ’s en un exclusivo Extended DJ Set. Esta era la ocasión perfecta para celebrar un año más no solamente con un Músico/DJ/Productor de primera, sino también con un miembro que marcó varias etapas de nuestro crecimiento y ya para ese entonces considerábamos parte de la familia.

Pero incluso antes de que el primer latido de ritmo se desprendiera de los parlantes, las cosas empezaban a marchar en contra de la corriente de nuestras elevadas expectativas.

La celebración se llevó a cabo en el terreno de un extenso campo de Paintball. Aunque dicho lote está desnivelado, tenía una porción de superficie plana que funcionaba idealmente para las condiciones que requería la noche. Por alguna razón desconocida del universo, producción decide no sólo treparse en la lomita del lugar para hacer el montaje del escenario, sino también instalar un juego de carpas a una altura bastante baja considerando que estábamos esperando más de 900 personas para nuestro ritual. La comodidad de nuestros asistentes estaba en juego, y todo lo que nos quedaba era compensarles este hecho con un viaje musical de otra dimensión.

Cuando S’IE (Sebastián Iral Escobar) se eleva para comandar el espectáculo, entrega todo de sí para traspasar las barreras y dificultades que se habían presenciado hasta el momento y pone su enfoque en transmitir por medio de su actuación la cantidad más abrumadora de positivismo posible. Para él, el momento de entregarle la pista a Attanasio constituía el honor de cederle el paso a un maestro de maestros.

Mientras esta transición ocurría, se requería la instalación de un nuevo Mixer que entraba dentro de los requerimientos del artista para el correcto desarrollo de su acto. Esta es una maniobra que debe realizarse en tiempo fugaz y sin dejar caer la energía de la pista, lo que ocasionó que durante el ajetreo para lograr el cometido varios asuntos de la calidad del sonido se vieran afectados. Los daños fueron lo suficientemente graves para que a la media hora de haber empezado el italiano tuviera que dirigirse hacia Sebastián para expresarle que el monitoreo andaba fatal (pieza esencial de cada sistema de sonido que permite al artista escucharse a sí mismo) y que bajo esas condiciones no pensaba seguir tocando. Por otra razón desconocida del universo, el Técnico encargado del Sonido del concierto había abandonado el evento y no había reemplazo que pudiera desenvalar al equipo.

Dicho y hecho, Attanasio se ausenta de la tarima y la confusión se apodera del público. Sin encontrar ninguna otra alternativa, Sebastián debe decidir volver a tocar para no interrumpir con la fluidez que requiere por costumbre un evento de Techno, momento que describe como de una incertidumbre infernal entre el estar con su mente en una constante maquinaria para encontrar una casi imposible solución, y al mismo tiempo no dejar entrever su preocupación del público, apartando toda invasión de mala vibra que percibiera. En sus manos estaba al mismo tiempo la misión de tomar acción sobre el destino del evento para no fallarle a la gente, pero también la de dominarlos completamente con la música para que se diluyera lo más posible el hecho de que las cosas estaban cayendo en picada.

Afortunadamente JSH y El Atalaya consiguen ayudarle a Sebastián reemplazándolo por un instante, quien recalca que no puede dejar a 900 danzantes empezados en el aire mientras Raffaele insiste en que programen una nueva fecha gratuita para el próximo viernes. La vergüenza con el artista principal y con la audiencia se hacían latentes dentro de los organizadores, y era claro para ese entonces que el resto de la noche prometía ser una colección de irreparables pérdidas.

Para ese entonces el Aniversario hubiera estado en serio riesgo sino hubiera sido por la repentina aparición del héroe de la noche: el legendario DJ/Productor medellinense Andrés Gil. Este joven, gran entendido de los asuntos técnicos de las consolas (que también de hecho lleva largo tiempo presentándose en formato LIVE), supo llegar al eje del inconveniente en una manera tan eficaz que al cuarto de hora de haber entrado en acción, ya el Oriente tenía nuevamente a su profeta barbudo a unos metros por encima, dando una cátedra alucinante que duró casi seis horas continuas que se fueron tan rápido como el abrir y cerrar de ojos. Bajo el manto de Raffaele Attanasio bailó nuevamente el que hoy sin duda es uno de los mejores públicos de nuestro país, e hicieron con su entrega de energía vital y demencia que este artista se sintiera una vez más de verdad como en casa y que cada lágrima y gota de sudor que empleamos por moldear ese momento haya valido la pena desde el principio.

Esta ha sido hasta el día presente una de las fechas más intensas y locas que hemos sacado adelante como OCC. Esperamos que la música haya tenido suficiente impacto positivo en ustedes para hacer que todo lo demás haya pasado a segundo plano, a fin de cuentas de eso se trata nuestro objetivo principal.

A veces son tantos, tantos los factores que deben reunirse en una sola dirección para lograr que estas aventuras funcionen a la perfección, y es por ello que nos disculpamos por las veces en que hemos dejado pasar de largo detalles que comprometieron su experiencia final escuchando Techno perdidos en el verde de las montañas. Independiente de este y muchos otros casos, queremos dejar nuestra firma de que estamos trabajando incesantemente para que todo, desde la perspectiva de todos los campos involucrados en uno de nuestros encuentros, fluya con naturalidad y podamos seguir haciendo nuestro aporte al gran movimiento de la Música Electrónica del Oriente Antioqueño.”

Anécdota relatada por Sebastián Iral Escobar, redactado por Sebastián Naranjo.

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